Estas son las tres salidas fáciles que casi todos los artistas terminan probando — y por qué ninguna funciona de verdad.
Le pagas a un curador por un mes en su playlist. Cuando se acaba el mes, tu música desaparece y no te queda nada propio.
Inviertes en Meta Ads mandando tráfico frío directo a tu perfil de Spotify. La fricción es altísima y el costo por resultado se dispara.
Subes tu canción y esperas que Spotify la recomiende sola. Sin señales de guardado ni tráfico externo, el algoritmo no tiene nada que promover.
Una de nuestras playlists reales — 12.143 veces guardada en Spotify
Algunas de las canciones que han crecido dentro de nuestras playlists.
Confiamos tanto en el método que si en 7 días sientes que "Fábrica de Oyentes" no es lo que esperabas, te devolvemos el 100% de tu dinero, sin preguntas.